Colección: Zapatillas niños/as

¡Consejos que te pueden ayudar!

¿Como lavar mis deportivas?

  1. Límpialas con un cepillo seco. Antes de lavar las zapatillas, debes quitarles los trozos grandes de suciedad y mugre. Para hacerlo, usa un cepillo de dientes viejo o un cepillo seco para fregar. Frota el cepillo seco sobre las áreas problemáticas para quitar el exceso de suciedad y mugre.
  2. Mezcla agua tibia con un detergente de ropa. Llena el lavabo con agua tibia (no caliente). Luego, agrégale un poco de detergente para la ropa.
  3. Quita las plantillas y los cordones. Debes limpiarlos por separado, así que quítalos de la zapatilla y déjalos a un lado.
  4. Moja una esponja con agua limpia para quitar el jabón. Cuando hayas quitado las manchas, sumerge una segunda esponja o un paño en agua tibia sin jabón. Frota la zapatilla para quitarle el exceso de jabón.
  5. Deja secar las zapatillas al aire libre. No las metas en la secadora. Déjalas en el exterior a temperatura ambiente para que se sequen de forma natural.

Parte2

Hacer que las zapatillas huelan mejor

  1. Usa calcetines siempre. Sin no los usas, el sudor se acumulará en las zapatillas. Las bacterias se propagarán en la humedad y provocarán un olor muy desagradable que será difícil de quitar.
  2. Aplícales a las zapatillas un poco de talco para pies. Quizás te des cuenta de que el sudor atraviesa los calcetines y humedece las zapatillas. Rocía un poco de talco en las plantillas antes de ponértelas para absorber un poco de la humedad y evitar que el mal olor se impregne en las zapatillas.
  3. Limpia las plantillas. Si las zapatillas ya tienen un mal olor, puedes limpiar las plantillas para quitarlo. Saca las plantillas y sigue los pasos anteriores. Límpialas con una esponja mojada con agua y detergente, enjuágalas con una segunda esponja humedecida para quitarles el jabón y luego déjalas secar al aire.

Parte3

Limpiar los cordones

  1. Quita los cordones de la zapatilla. Es posible que los cordones necesiten una limpieza más rigurosa que la zapatilla en sí, así que debes quitarlos y limpiarlos por separado.
  2. Aplícales detergente para la ropa con anticipación. Para quitar las manchas difíciles, puedes rociarles un poco de detergente. Frota el detergente con los dedos antes de aplicarles agua tibia.
  3. Lava los cordones en una bolsa para prendas delicadas. Puedes lavarlos en la lavadora, pero si los dejas sueltos, se enrollarán en las demás prendas. Colócalos en una bolsa para prendas delicadas y lávalos en un ciclo normal.

Consejos

  • Retoca las zapatillas desteñidas o viejas con un poco de betún para calzado. También puedes usar un borrador blanco de arte en las manchas blancas.

Advertencias

  • Nunca laves las zapatillas deportivas en la lavadora ni las seques en la secadora porque podrían dañarse o encogerse. Además, perderán una gran parte de sus características anatómicas.

6 Tips para elegir tus zapatillas

1. Ten en cuenta el tipo de pie que tienes

Nadie corre de la misma forma, porque nadie tiene un tipo de pie que sea igual al de los demás. Si todavía no sabes si eres pronador, supinador o neutro, lo primero que necesitas saber es este detalle para comprender el modo en el que el pie pisa al tocar el suelo. Puedes hacerlo acudiendo a un centro especializado y viendo cómo es tu huella.

2. Elige el calzado que se adapte a ese tipo

Una vez que sabes cómo pisas, estás en condiciones de elegir tus zapatillas. Si tu pisada es neutra, necesitarás unas que tengan estabilidad. En caso de que la planta vaya hacia dentro o hacia fuera, tendrás que buscar un calzado que se encargue de equilibrar las fuerzas y reducir el impacto sobre el organismo.

Si no le prestas atención a este detalle, en el mejor de los casos solo limitarás tu progreso deportivo. Aunque también es posible que sufras daños de importancia, como sobrecargas en los músculos y tendones o incluso problemas en los huesos.

3. El deporte que vas a practicar

La modalidad deportiva que quieres practicar también condiciona el tipo de calzado a elegir. No es lo mismo preparar una maratón que hacer gimnasia rítmica, y las zapatillas que deberás usar no pueden ser nunca iguales. Las punteras de gimnasia rítmica no solo protegen el pie mientras se realizan los ejercicios, sino que ayudan a mejorar el agarre sobre el suelo.

Al igual que con esta disciplina, hay unas zapatillas adecuadas para cada deporte. Y por eso no es buena idea utilizar las mismas para todo.

4. Unas zapatillas que se ajusten al tamaño de tu pie

Además del estilo y la forma de correr o caminar, necesitarás un calzado que sea de tu talla. Hay quien piensa que las zapatillas tienen que presionar un poco el pie para mejorar la sujeción. Sin embargo, esto solo causa heridas y problemas en los dedos, como la retracción de las uñas.

El calzado no debe quedar suelto, pero tampoco tiene que apretar lo más mínimo. Además, hay que tener en cuenta que los pies se hinchan un poco mientras se hace deporte, por lo que es esencial buscar una zapatilla que sujete el talón para que no resbale, pero que no oprima el resto del pie.

5. Lo de menos es que sean bonitas

Aunque es evidente que no nos gusta llevar zapatillas feas, la estética no es un factor imprescindible en tu elección. No te dejes llevar por los colores y estilos llamativos que se ven en algunos modelos, o compres solo porque son las que están de moda. 

6. Siempre que puedas, pruébalas

Si vas a comprar en una tienda física, no elijas un calzado sin haber probado antes cómo te queda. Lleva los calcetines que dueles usar cuando sales a correr y elige la tarde para ir a comprar. A esas horas tus pies están en su punto más alto de tamaño y podrás elegir adecuadamente. Ponte las dos zapatillas y camina un poco con ellas. Así saldrás de la tienda habiendo elegido bien.

Si haces tus compras online, ayúdate de la misma página web o contacta con el vendedor para que te asesore para que puedas comprobar si se trata de lo que buscas. 

¿Te aprietan tus deportivas? ¿Te provocan rozaduras? Lee estos consejos:

Pasos a seguir:

Es hora de acabar con la molestia de sentir que el calzado te aprieta demasiado, ya sea porque tus pares son de una talla menos, porque el material te oprime o porque el tipo de zapato te produce roces. Existen múltiples trucos que te ayudarán a ensancharlos para que tu pie se sienta libre y cómodo dentro del zapato. Sigue leyendo y descúbrelos.

 

1.
 

En primer lugar, te proponemos probar con un par de medias gruesas, un secador y, como no, los zapatos que te aprietan. Lo principal es saber cuál es la parte del zapato que más te aprieta, si es la zona de la punta, del tobillo o los laterales. Es básico saberlo porque así será mucho más fácil de detectar el área que hay que agrandar.

Una vez tengas la zona que te estruja localizada, ponte las medias gruesas en los pies y los zapatos. A continuación, coge un secador y aplícale aire caliente en el área donde más te oprime el zapato y mantén esta posición por lo menos durante 30 segundos, aproximadamente. Mientras focalizas el aire caliente hacia el zapato, ve moviendo poco a poco los pies para ayudar a que el material se ensanche gracias a tu propia presión.

¿Ves como poco a poco se han agrandado los zapatos? Repite el truco hasta que te sientas totalmente cómodo con tu calzado.

 

2.

 

Otro truco similar que puedes utilizar es colocarte unos calcetines gruesos y andar por casa antes de salir a la calle con tus nuevos zapatos. Hazlo cada día y verás como poco a poco va cediendo el material y el pie se va acomodando a tu nuevo calzado. Aunque esta opción toma un poco más de tiempo en hacer efecto, los resultados son igualmente efectivos.

 

3.

Para superar el mismo problema pero esta vez de unas sandalias, también existe un truco que puede ser útil para evitar que te aprieten. ¿Cómo? Utilizando crema hidratante como la que usas para tu piel.

Frota las tiras de la sandalia por el interior con este cosmético y a continuación póntelas. Conseguirás que el pie quede ligeramente húmedo y por lo tanto resbale, lo cual evitará que la sandalia apriete más de la cuenta. Y por si fuera poco, los hidratarás a la misma vez. ¡Una excelente idea!

 

4.

La humedad puede convertirse en la mejor aliada para ensanchar tu calzado, ya que conseguirás ablandar el material y este cederá con mayor rapidez. Para llevar a cabo este truco deberás primero ser consciente del material del zapato para no dañarlo, por eso te recomendamos hacerlo solo con zapatos de piel.

Deberás humedecer el interior del calzado utilizando un paño mojado y a continuación ponértelo y andar. Este truco es ideal para verano, pero en la época más fría no es recomendable. En ese caso, puedes colocar el zapato dentro de un recipiente que contenga agua caliente para que el vapor ayude a ensanchar la piel y lograr el efecto deseado: que no aprieten los zapatos.

 

5.

Otra buena opción para agrandar los zapatos de piel y evitar que aprieten al calzarte, es colocar el zapato dentro de una bolsa de plástico y meterlo en el congelador, por lo menos, durante una noche. Lo que conseguirás será que la piel ceda y que el zapato se ensanche. Este es uno de los trucos para hacer que los zapatos no aprieten más simples y clásicos.

Póntelos nada más sacarlos del refrigerador y notarás como ya no te duelen. ¡Una maravilla!

 

6.

Debes saber también que existen dilatadores y productos químicos que te ayudarán a ensanchar el zapato. Eso sí, para utilizarlos es mejor consultar primero con un profesional, ya que pueden causar irritaciones u otras afecciones.

Y como no, siempre puedes acudir a un zapatero que te ayude a estirar los zapatos. Estos profesionales cuentan con hormas, una máquina específica, con la que conseguirán agrandar el calzado para evitar que te apriete. Generalmente, se debe dejar el zapato unas 24 horas en la horma para que esta ejerza la presión adecuada (que irá aumentando progresivamente) a la parte que más te aprieta. Para que el zapato se adapte rápidamente a su nueva forma, es aconsejable usarlos en cuanto te los entreguen. Verás como enseguida notas que ya no te aprietan.